RECORDAR TUS SUEÑOS
No recordar un sueño no significa que no hayas soñado.
Muchas veces el recuerdo desaparece muy rápidamente al despertar. Una imagen, una emoción, una sensación o una escena que parecía clara puede desvanecerse en pocos minutos o incluso segundos.
Por eso, antes de intentar comprender nuestros sueños, necesitamos aprender también a crear las condiciones que favorezcan su recuerdo.
No se trata de pensar que podemos forzar al inconsciente para que produzca más sueños, sino de aprender a prestar atención a lo que ya está ocurriendo durante la noche y facilitar que lo máximo de esa experiencia permanezca al despertar.
PRÁCTICAS GENERALES
Recordar los sueños también puede entrenarse. Pequeños cambios en la forma de acostarnos y, sobre todo, en los primeros momentos al despertar pueden ayudarnos a conservar mejor lo que hemos soñado.
Antes de dormir
Deja tu Cuaderno de sueños preparado junto a la cama y dedica unos instantes a dirigir tu atención hacia tus sueños.
Puedes formular internamente una intención sencilla: “Al despertar, quiero recordar lo que he soñado.”
No necesitas repetirla muchas veces ni convertirla en una obligación. Se trata simplemente de orientar tu atención hacia el recuerdo.
Al despertar
Cuando despiertes, intenta no moverte y mantén los ojos cerrados. Es importante que permanezcas durante unos instantes en la misma posición en la que estabas durmiendo.
Antes de intentar recordar qué estaba sucediendo en el sueño, lleva la atención hacia tu cuerpo.
¿Qué sensación permanece? ¿Hay alguna emoción presente? ¿Notas algo en alguna parte del cuerpo?
Quédate unos instantes con esas sensaciones. Las sensaciones actúan como un hilo que nos permite volver a conectar con la experiencia que acabamos de vivir.
A partir de ahí, deja que el recuerdo aparezca sin forzarlo.
Puede surgir una imagen, una persona, un lugar, una frase, una acción o simplemente la sensación de que algo estaba ocurriendo.
No intentes reconstruir el sueño de forma lógica. Empieza por aquello que permanece y observa si, al mantener la atención sobre ello, van apareciendo otros fragmentos.
Antes de mirar el móvil
Si puedes, evita dirigir inmediatamente tu atención hacia mensajes, noticias o cualquier otra información externa.
El recuerdo del sueño puede ser muy frágil y desaparecer cuando nuestra atención se desplaza rápidamente hacia lo que ocurre fuera.
TRAS LA PISTA DE LA SENSACIÓN
Ejercicio
Durante los próximos días, practica este ejercicio cada vez que despiertes.
Sin moverte absolutamente nada y con los ojos todavía cerrados, lleva tu atención hacia las sensaciones de tu cuerpo.
No busques inmediatamente imágenes o escenas del sueño. Permanece unos instantes con aquello que estás sintiendo.
Pregúntate:
¿Qué sensación permanece en mi cuerpo?
¿Qué emoción está presente?
¿Con qué momento del sueño parece estar relacionada?
Deja que esa sensación te conduzca hacia el recuerdo.
Cuando aparezca una imagen, una escena, una persona o cualquier otro fragmento, permanece un poco más con él y observa si surgen nuevos recuerdos.
Solo después abre los ojos y registra.
PRÁCTICAS ESPECÍFICAS
Si recuerdas pocos sueños, solo pequeños fragmentos o tienes la sensación de no recordar nada, puedes empezar a entrenar el recuerdo onírico.
He preparado una serie de recomendaciones para ayudarte tanto si partes de cero como si ya recuerdas tus sueños y quieres recuperar más información.
Continua observando….
Durante estos días, continúa registrando los sueños que recuerdes, aunque solo puedas recuperar pequeños fragmentos, imágenes, emociones o sensaciones.
No necesitas analizarlos todavía.
Por ahora estamos entrenando algo fundamental: recordar, observar y conservar la experiencia del sueño antes de intentar comprenderla.
Más adelante aprenderemos a trabajar con toda esa información.