LOS PERSONAJES DE NUESTROS SUEÑOS
Cuando soñamos, todos los personajes que aparecen, tanto conocidos como desconocidos, representan aspectos de nuestra propia personalidad. Esta es una de las ideas fundamentales desde las que trabajamos en el Método Lucidez Orgánica.
Cada personaje expresa una parte de nosotros mismos: emociones, actitudes, deseos o conflictos que conocemos o que todavía no reconocemos.
Pero hay algo más: cuando soñamos con personas de nuestra vida, el sueño también puede hablarnos de la relación que mantenemos con ellas, de cómo las percibimos o de lo que representan para nosotros.
Esto no significa que el sueño nos esté mostrando cómo son realmente esas personas, sino cómo las vivimos desde nuestro propio mundo interior.
Incluso nosotros mismos, como personajes dentro del sueño, representamos una determinada parte de nuestra personalidad.
Por ahora, no intentes interpretar qué significa cada personaje. Observa quién aparece, cómo se comporta, qué expresa y cómo se relaciona contigo y con los demás.
Recuerda: todos los personajes del sueño nos hablan de nosotros mismos, aunque algunos también pueden revelarnos aspectos de nuestras relaciones con los demás.
¿Quién puede ser un personaje?
Los personajes de nuestros sueños no siempre tienen apariencia humana ni pertenecen al mundo que conocemos.
Pueden ser familiares, amigos, desconocidos, personas fallecidas, niños, ancianos, animales, criaturas fantásticas, seres mitológicos, extraterrestres, monstruos, figuras sobrenaturales o personajes que cambian de identidad o apariencia.
También podemos encontrarnos con seres que no sabemos identificar, personajes invisibles cuya presencia percibimos o figuras que reúnen características humanas, animales y fantásticas.
Incluso un objeto, una planta o un elemento de la naturaleza puede convertirse en un personaje si habla, actúa o establece algún tipo de relación con nosotros dentro del sueño.
Lo importante no es únicamente qué aspecto tiene el personaje, sino cómo se comporta, qué hace y qué relación establece con los demás dentro del sueño.
APRENDE A OBSERVAR LOS PERSONAJES
Antes de intentar descubrir qué aspecto de ti representa un personaje, observa cómo aparece en el sueño.
Presta atención a su aspecto, su comportamiento, sus emociones y la relación que mantiene contigo y con los demás personajes.
No olvides observarte también a ti mismo: dentro del sueño eres un personaje más y tu manera de actuar puede ofrecerte pistas muy valiosas.
Observa esta escena de un sueño
«Estoy en una casa desconocida con mi hermano. Él busca nerviosamente unas llaves y me pide que le ayude. Yo sé dónde están, pero permanezco en silencio. Mi hermano se enfada y se marcha. Me quedo sola en la casa y siento alivio».
Antes de buscar significados, observa atentamente lo que sucede en este sueño.
¿Qué hace el hermano y cómo se comporta?
¿Qué sabe el soñante que su hermano desconoce?
¿Cómo actúa el soñante ante la petición de ayuda?
¿Qué emociones aparecen en cada personaje?
¿Qué cambia cuando el hermano se marcha?
Fíjate especialmente en las diferencias entre ambos personajes, sus emociones y comportamientos, y en cómo sus acciones influyen en el desarrollo del sueño y en lo que sucede entre ellos.
Por ahora, no intentes interpretar el sueño. Limítate a descubrir las pistas que nos ofrece.
Tú también eres un personaje del sueño
Cuando soñamos, solemos prestar mucha atención a los demás personajes, pero olvidamos observarnos a nosotros mismos.
Sin embargo, el personaje que somos dentro del sueño también representa un aspecto de nuestra personalidad. Su manera de actuar, sus emociones, sus decisiones e incluso aquello que evita hacer pueden ofrecernos pistas muy valiosas.
En el sueño anterior, el soñante sabe dónde están las llaves, pero decide guardar silencio. ¿Por qué no ayuda a su hermano? ¿Qué nos muestra su comportamiento?
Todavía no necesitamos encontrar una explicación. Lo importante es observarnos dentro del sueño con la misma curiosidad con la que observamos al resto de personajes que aparecen.
Recuerda: no solo importa lo que te sucede en un sueño, sino también cómo respondes ante lo que sucede.
Sombra y luz · Más allá de lo que vemos
Ejercicio
Un paso más en el conocimiento de ti mismo
En el ejercicio «Acercamiento a tu sombra» comenzaste a observar algunos aspectos de ti que quizá no reconocías fácilmente, que te incomodan o que prefieres no mostrar.
Ahora vamos a profundizar en lo que descubriste.
A veces, detrás de una característica que rechazamos puede haber una necesidad, un miedo o una cualidad que todavía no sabemos reconocer. Y también podemos encontrar aspectos de nosotros mismos que valoramos, pero que no nos permitimos expresar.
El objetivo de este ejercicio no es cambiar lo que has descubierto, sino comprenderlo mejor.
1. Recupera tus descubrimientos
Vuelve a leer tus respuestas del ejercicio «Acercamiento a tu sombra».
Elige una característica, reacción o comportamiento que te haya llamado especialmente la atención.
¿Qué descubriste sobre ti?
¿Qué es lo que más te incomoda de esa característica?
¿En qué situaciones aparece?
¿Qué haces habitualmente cuando reconoces ese aspecto en ti?
2. Investiga qué puede haber detrás
Ahora intenta mirar esa característica desde otras perspectivas.
¿Qué temes que ocurra si muestras esa parte de ti?
¿Qué intentas evitar o proteger cuando reaccionas de esa manera?
¿Recuerdas desde cuándo te resulta difícil aceptar esa característica?
¿Qué necesidad podría estar expresándose a través de ella?
No es necesario que encuentres respuestas a todas las preguntas. Observa cuáles despiertan alguna asociación o recuerdo.
3. Descubre la otra cara
Una característica que consideramos negativa puede tener otras expresiones que no hemos tenido en cuenta.
Por ejemplo, detrás de una actitud que percibimos como egoísta podría existir una dificultad para reconocer y defender nuestras propias necesidades.
Pregúntate:
¿Qué aspecto positivo podría tener esta característica en determinadas circunstancias?
¿Qué ocurriría si pudieras expresarla de otra manera?
¿Hay alguna cualidad que te cuesta reconocer en ti, aunque otras personas sí la vean?
¿Qué parte de ti podría estar necesitando más espacio?
4. Observa las polaridades
A veces nos identificamos tanto con una característica que rechazamos su contraria.
Piensa en cómo te defines habitualmente.
Por ejemplo: «Soy una persona que siempre intenta comprender a los demás».
¿Qué ocurre cuando no quieres comprender a alguien?
¿Te permites enfadarte, decir que no o defender tus intereses?
¿Cómo reaccionas cuando otra persona muestra una actitud contraria a la que valoras en ti?
Ahora investiga una polaridad que reconozcas en tu propia vida.
¿Qué parte de esa polaridad te resulta más difícil aceptar?
5. Lleva tus descubrimientos a los sueños
Recuerda alguno de tus sueños recientes.
¿Aparece algún personaje que muestre la característica que has estado investigando?
¿Hay algún comportamiento que te provoque rechazo, admiración o incomodidad?
¿Reconoces alguna relación entre lo que has descubierto sobre ti y lo que sucede en el sueño?
No des por hecho que un personaje representa una parte de ti. Considera esa posibilidad como una hipótesis que puedes seguir investigando.
Para terminar
Anota en tu Cuaderno de sueños aquello que más te haya sorprendido.
Puede que descubras que una característica que rechazabas contiene algo valioso, o que detrás de una cualidad que aprecias existe también una dificultad que no habías reconocido.
No necesitas llegar a ninguna conclusión definitiva.
Conocer nuestra sombra no consiste en eliminarla, sino en aprender a reconocer aquello de nosotros mismos que todavía permanece fuera de nuestra conciencia.
EMOCIONES Y SENSACIONES
Los personajes de nuestros sueños no solo se expresan a través de sus acciones, sino también de sus emociones y sensaciones.
Observar qué sienten, cómo lo expresan y qué sentimos nosotros al relacionarnos con ellos nos ofrece nuevas pistas para comprender el sueño.
Continúa explorando el lenguaje onírico: Las emociones y sensaciones.